lunes, 13 de julio de 2020

ATENCIÓN MÉDICA FAMILIAR ANTICIPATORIA ANTE ENFERMEDADES FRECUENTES


ATENCIÓN MÉDICA FAMILIAR ANTICIPATORIA ANTE ENFERMEDADES FRECUENTES


Las cuatro principales enfermedades crónicas no transmisibles, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades pulmonares crónicas y la diabetes, provocan la muerte de tres de cada cinco personas en todo el mundo. Los países de América Latina y el Caribe enfrentan actualmente el doble de la carga de enfermedades no transmisibles, lo que se suma a la carga continua de enfermedades transmisibles y reproductivas, desnutrición infantil y anemia, en especial en las comunidades más pobres. La acelerada transición demográfica y epidemiológica de la región ha traído consigo una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, en particular enfermedades cardiovasculares, infartos y cáncer.

El acceso inadecuado a servicios de salud de buena calidad, prevención clínica, servicios de diagnóstico y difícil acceso a medicamentos esenciales, es un factor que contribuye de manera importante a la creciente carga de enfermedades crónicas.
En gran medida, la mayor parte de las muertes por enfermedades crónicas se puede prevenir. Es posible prevenir hasta un 80% de las enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo II mediante la eliminación de los factores de riesgo común, tales como tabaquismo, dieta poco saludable, inactividad física y consumo nocivo de alcohol.

Todo esto se refleja en un conjunto de acciones orientadas hacia la familia y que son realizadas por miembros del equipo de salud o del grupo básico de trabajo. A través de ellas se propicia el desarrollo de los propios recursos familiares de manera que la familia pueda ser capaz de hallar alternativas de solución ante los problemas de salud.

Tipos de intervención familiar

Educativa. Proceso que permite a la familia recibir información, producir conocimiento sobre determinados temas de salud y promover la reflexión. Pretende estimular la adopción de estilos de vida saludables y patrones de relación funcionales y adaptativos a los cambios, incluyendo los de salud-enfermedad.
Terapéutica. Se refiere al proceso que consiste en la aplicación de una metodología compuesta por técnicas y procedimientos encaminados a producir un cambio o modificación de las pautas disfuncionales de relación familia.


 ATENCIÓN ANTICIPATORIA EN ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES 

  
ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES
ATENCIÓN ANTICIPATORIA
DIABETES MELLITUS
Monitoreo del nivel de glucosa en sangre, estudios de laboratorio de forma periódica, consulta de forma regular, cambios en el estilo de vida y en la alimentación, tratamiento farmacológico acorde a TFG y condiciones, control de factores de riesgo cardiovascular, coordinación de otros niveles de atención y medicamentos, control por trabajo social e invitar a grupos de ayuda, orientación en signos de alarma, orientación personal y de la familia. 
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
Control de la presión arterial, prescripción y cumplimiento de los tratamientos con medicamentos antihipertensivos, terapia para dejar de fumar, dieta y ejercicio acorde a edad, sexo, limitaciones personales, coordinación con otros niveles de atención, integración a grupos de ayuda, control y registro de tensión arterial, bitácora de TA, orientación personal y de la familia. 
CÁNCER PREVENIBLE (CÁNCER DE MAMA, CUELLO UTERINO, COLON, PRÓSTATA, PULMÓN)
Exámenes periódicos de detección, dejar de fumar, orientación en alimentación y actividad física, coordinación de atención a otro nivel (pruebas diagnósticas)
Signos de alarma y de atención
Factores ambientales y hereditarios, estudios complementarios, orientación personal y de la familia. 
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES (ANGINA, IAM)
Control de la tensión arterial, prescripción y cumplimiento de los tratamientos con medicamentos antihipertensivos e hipolipemiantes, terapia para dejar de fumar, dieta y ejercicio, coordinación con otros niveles de atención, signos de alarma, orientación personal y de la familia. 
ENFERMEDADES CEREBROVASCULARES (ACCIDENTE
CEREBROVASCULAR)
Control de la presión arterial, prescripción y cumplimiento de los tratamientos con medicamentos, terapia para dejar de fumar, dieta y ejercicio, coordinación con otros niveles de atención, rehabilitación posterior al accidente cerebrovascular, orientación personal y de la familia. 
ASMA
Controles periódicos, uso vigilado de inhaladores, coordinación con otros niveles de atención y suministro de medicamentos, apego a tratamiento, actividad física regular, control de atopias, eliminar el consumo de tabaco activo o pasivo, orientación personal y de la familia. 
ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA
Orientación para dejar de fumar, protección a pacientes no fumadores, remisión y coordinación de diagnósticos, atención especializada y medicamentos, disminución de peso, control de oximetría, adecuado flujo y aplicación de oxígeno suplementario, apego a tratamiento médico farmacológico, orientación personal y de la familia. 


Referencias Bibliográficas:

  • Manejo de la Diabetes en Atención primaria de la Salud. Organización Panamericana de la Salud. Canadá, 2016.
  • Louro, I. Manual para la Intervención en la Salud Familiar. Ciencias Médicas, La Habana, Cuba, 2002.
  • McDaniel, S. La influencia de la familia sobre la enfermedad. Orientación familiar en atención primaria. España, 1998.
  • Macinko, J. Enfermedades Crónicas, Atención Primaria y Desempeño de los Sistemas de salud Diagnóstico, herramientas e intervenciones. Banco Interamericano de Desarrollo, Estados Unidos, 2011.
  • Guía de Atención Anticipatoria en Salud. Atención Anticipatoria en Salud. Disponible en https://www.epssura.com/guias/guiaAAS_color_oct8.pdf
  • Facultad de Medicina. Atención familiar. Órgano de difusión científica del Departamento de Medicina Familiar. Aten. Fam. Volumen 19. México, 2012







lunes, 6 de julio de 2020

ABORDAJE DE LAS CONDUCTAS DE RIESGO PARA LA SALUD


ABORDAJE DE LAS CONDUCTAS DE RIESGO PARA LA SALUD

El consejo o intervención mínima es una de las armas más efectivas, en cuanto a resultados y a coste, de las que disponen los profesionales sanitarios para abordar diversos problemas o condiciones del paciente que le generan o son un potencial riesgo para su salud.
La intervención mínima es una intervención de educación sanitaria que a base de utilizar mensajes educativos e información sanitaria consigue cambios en las actitudes y, a la larga, en la conducta.

TABAQUISMO


El consumo de tabaco constituye un problema de salud pública de primer orden. Se relaciona con
25 enfermedades y es el causante del 30% de los casos de cáncer. La población fumadora tiene,
además, un riesgo incrementado sobre todo en enfermedades tumorales, respiratorias y cardiovasculares. Es una de las principales causas de años potenciales de vida perdidos y la
principal causa prevenible de morbimortalidad en los países desarrollados. Se recomienda interrogar sistemáticamente a todo usuario que acuda a la consulta sobre el consumo de tabaco registrando esta información en la historia clínica; aconsejar a todos los pacientes que dejen de fumar, con un mensaje claro, directo y personalizado.
Se recomienda aconsejar insistentemente a todos los fumadores que abandonen el tabaco. Ayudar al paciente para dejar de fumar y fijar visitas de seguimiento, con los fumadores que deseen realizar un intento serio de abandono, deben utilizarse todos los recursos, de probada eficacia, disponibles en la actualidad.

Valoración Orgánica
Anamnesis
Datos de identificación.
Antecedentes personales patológicos y anamnesis por aparatos y sistemas; se orientará hacia la existencia de procesos y síntomas relacionados con el tabaquismo (cardiovasculares, digestivos, respiratorios, dermatológicos, psiquiátricos) y a determinar los tratamientos farmacológicos concomitantes.
Antecedentes de tabaquismo: edad de inicio, intentos previos de abandono (número, duración y tratamientos utilizados, causas de recaídas, percepción de dificultades, preocupación acerca de la posible ganancia de peso).


Exploración Física
Tensión arterial, frecuencia cardíaca y peso corporal, que pueden variar en el proceso que se está analizando.
Pulsos periféricos y otros signos o síntomas como disnea, claudicación en miembros inferiores, tos, expectoración, infecciones.

Exploraciones complementarias
La biometría hemática, el perfil lipídico, la glucemia y algunas pruebas de coagulación pueden estar alterados.
Espirometría.
Cooximetría. Las cifras de CO para diferenciar entre fumadores y no fumadores se encuentran entre 5 y 10 partes por millón (ppm).
Determinación de nicotina y tiocianato tiene un valor más experimental.

Metabolito de la nicotina puede determinarse en plasma o en saliva y sirve para valorar el consumo nicotínico y para precisar el grado de sustitución alcanzado cuando se utiliza terapia sustitutiva en el tratamiento, por otra.

Valoración conductual
Es importante conocer: 
Hasta qué punto está dispuesto el paciente a cambiar la conducta y cuáles son los motivos que le llevan a ello
Qué estímulos están intrínsecamente asociados a la conducta de fumar, la cual como todas las adicciones es una conducta aprendida
Qué aporta la conducta adictiva al paciente y qué recursos alternativos puede disponer éste.
Para ello es útil conocer la fase del proceso a través de la cual se desarrolla el paciente de acuerdo a Prochaska y DiClemente


Test de Richmond puede dar una idea aproximada de las motivaciones para el abandono pueden ser de múltiples tipos; conocerlas es útil para los momentos más difíciles en el proceso de abandono.
Test de Fagerström. Instrumento sencillo y de validez contrastada, que consta de 6 ítems con una puntuación máxima de 10. Puntuaciones altas indican alto grado de dependencia.
Autorregistro de cigarrillos consumidos. Además del número de cigarrillos fumados, recoge la situación y los estímulos antecedentes y consecuentes asociados al consumo.
Test de Russell. Identifica las principales situaciones que conducen al consumo y así prever los momentos con mayor riesgo de recaída.
Escala de Baer y Lichtenstein. Valora la percepción subjetiva de control en las diversas situaciones.
Estudio de sintomatología psiquiátrica asociada, clínica o subclínica. Su valoración y cuantificación es importante cara a determinar la conveniencia de la realización del intento de abandono, como a la hora de prever las posibles dificultades añadidas.

Intervención mínima
En tabaquismo se pretende que el fumador pase las distintas fases que conducen a la de «acción» y haga un intento serio de abandono. Los mensajes dados deben fomentar implícitamente la motivación que haga cambiar la actitud del paciente. Primordialmente, consiste en promover la intención de dejar de fumar y proporcionar ayuda a aquellos ya motivados en la cesación del tabaquismo.

Las 5 «A»
Existen unas directrices clínicas prácticas para el tratamiento del consumo y la dependencia del tabaco, que son conocidas como las 5 A:
1. Preguntar (ask). Una vez identificado el fumador, se debe conseguir el número de cigarrillos diarios, cuándo fuma el primero de la mañana, intentos de cesación previos, grado de dependencia y recaídas, así como los motivos.
2. Aconsejar (advise). El consejo será sistematizado, serio, sencillo, breve, personalizado y que sea impartido con entusiasmo, humor, originalidad y convincente.
3. Apreciar (assess). Se estudiará la actitud del paciente, y valorar la fase de cambio en la que se encuentra.
4. Ayudar (assist). Se intentará, junto al paciente, acordar un día sin humo, inaplazable e inexcusable.
5. Acordar (arrange). Se llegará a un acuerdo en la forma en que se va a seguir, por parte de terapeuta y paciente, el régimen de visitas, la duración, los objetivos a cumplir en cada visita.

Prevención de recaídas
En las primeras fases es preferible utilizar estrategias de evitación o de escape de situaciones de alto riesgo, posteriormente conviene desarrollar estrategias como las de distracción (imaginación, autoinstrucciones), sustitución (relajación, actividad física) o afrontamiento (habilidades de rechazo, afirmación o control de tiempo).


ALCOHOLISMO


La Atención Primaria como primer nivel de contacto del sistema sanitario ocupa un lugar estratégico para que los profesionales realicen actividades preventivas y en el tema del alcohol prioricen la prevención secundaria (detección precoz e intervención breve) que ha demostrado en diferentes estudios y publicaciones una efectividad igual o superior a prácticas asistenciales habituales.
El consumo de alcohol incrementa el riesgo de provocar una amplia variedad de problemas sociales de una manera dosis dependiente, sin que existan evidencias de un efecto umbral. Para el bebedor, cuanto mayor sea la cantidad de alcohol consumido, mayor es el riesgo. Los daños causados por el consumo de alcohol a terceras personas abarcan desde molestias sociales menores, como permanecer despierto durante la noche, hasta consecuencias más severas, como deterioro de las relaciones matrimoniales, abuso de menores, violencia, delitos e incluso homicidios
Un abordaje preventivo como tal sólo puede alcanzarse si se lleva a cabo una identificación de todos los pacientes adultos para determinar si se trata de personas con consumo de riesgo o perjudicial de alcohol, incluyendo patrones de consumo excesivo ocasional

Las preguntas más simples de realizar son las relacionadas con el consumo de alcohol. Las preguntas del Cuestionario de identificación de los trastornos por consumo de alcohol de la OMS (AUDIT-C, por sus siglas en inglés), que fue diseñado para identificar consumos de alcohol de riesgo o perjudicial en entornos de atención primaria, han sido correctamente probadas y validadas.
La identificación del tipo de consumo de alcohol de un paciente se realiza mucho mejor cuando se incorpora a las prácticas clínicas de rutina; por ejemplo, realizar las preguntas de forma sistemática a todos los nuevos pacientes en el momento en que se registran o cuando acuden para un chequeo general; o a todos los varones de entre 18 y 44 años cuando acuden para una consulta

Para una mejor evaluación de los casos, aquellos pacientes varones que obtengan una puntuación de 5 o más en el cuestionario AUDIT-C, o cuyo consumo de alcohol sea igual o superior a 210g por semana y aquellas pacientes mujeres cuyo puntaje sea de 4 o más en el AUDIT-C, o cuyo consumo de alcohol semanal sea igual o superior a 140g, deberán ser invitados/as a responder el cuestionario de 10 preguntas del AUDIT para una valoración más completa.

Las pruebas de laboratorio para la evaluación de trastornos relacionados con el uso de alcohol incluyen la gamma-glutamil-transferasa (GGT) en suero y las aminotransferasas (enzimas hepáticas), la transferrina deficiente en carbohidratos (CDT) y el volumen corpuscular medio (VCM).
Las evidencias parecen sugerir que los profesionales de atención primaria deberían realizar una intervención mínima y brindar consejo a pacientes varones cuyo puntaje de AUDIT sea de entre 8 y 15, o cuyo consumo de alcohol sea de 280g o más por semana, y a aquellas pacientes cuyo puntaje del AUDIT sea de entre 8 y 15, o cuyo consumo semanal sea igual o superior a 140g

Una puntuación AUDIT de entre 8 y 15 indica, en general, la presencia de un consumo de riesgo, aunque puede llegar a incluir pacientes cuyo consumo sea perjudicial o que sean dependientes.

El marco en el que se desarrollan las intervenciones breves puede incluir: dar retroalimentación (feedback) o hacer una observación al paciente sobre el hecho de que su patrón de consumo se halla sólo en el marco de consumo de riesgo; proporcionarle información acerca de los daños que conlleva el consumo continuado de alcohol en niveles de riesgo; facilitar el establecimiento de metas para que el paciente cambie su hábito de consumo; brindar consejos sobre los límites para reducir el consumo semanal de alcohol a 280g o menos en varones y a 140g o menos en mujeres; y alentar la idea de que los consumidores de riesgo no son dependientes y que por ello pueden cambiar sus hábitos de consumo.


Las terapias o intervenciones breves deben ofrecerse a los pacientes varones cuyo puntaje de AUDIT sea entre 16 y 19 o cuyo consumo de alcohol sea de 350g o superior por semana, y a las pacientes con un resultado del AUDIT de entre 16 y 19 o cuyo consumo de alcohol sea igual o superior a 210g por semana.

La estructura para una intervención breve puede incluir:
1.    Consejos breves, basados en lo expuesto anteriormente
2.    Evaluar y adecuar el consejo a la etapa del cambio, reconociendo si el paciente se halla en una etapa de pre-contemplación, el consejo debería centrarse más en la retroalimentación para motivar al paciente a pasar a la acción.
3.    Si el paciente ya ha pensado en emprender alguna acción (etapa de contemplación), el énfasis debería entonces ponerse en los beneficios de hacerlo, los riesgos de retrasarlo y cómo dar los primeros pasos; si el paciente ya está preparado para entrar en acción, entonces el énfasis debería ponerse en establecer metas y en asegurar un compromiso por parte del paciente para reducir el consumo de alcohol
4.    Proporcionar un seguimiento, a través del cual el profesional de la salud que aplica la terapia breve debe continuar brindando ayuda, retroalimentación y apoyo para establecer, alcanzar y mantener metas reales.

Las intervenciones breves son eficaces en centros de atención primaria de la salud para reducir los problemas de consumo de alcohol entre bebedores de riesgo, pero no dependientes. Uno de cada 8 pacientes tratados se beneficia con este tipo de intervenciones.

La dependencia del alcohol puede ser medida con el módulo de dependencia de alcohol de la Entrevista compuesta internacional para el diagnóstico, ECID (Composite International Diagnostic Interview, CIDI) elaborada por la OMS; contiene siete preguntas que miden la dependencia del alcohol, resultando cuatro o más respuestas positivas indicadoras de un diagnóstico de dependencia.
El tratamiento especializado incluye abordajes conductuales y farmacoterapia. El entrenamiento en habilidades sociales, el modelo de refuerzo en la comunidad o contención comunitaria y la terapia conductual de parejas, están entre los abordajes más efectivos, especialmente si resaltan la habilidad de la persona para suspender o reducir el consumo a través del aprendizaje de técnicas de auto-control, del incremento de la motivación y del refuerzo de los sistemas de soporte social de la persona.


SEDENTARISMO


En las recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud de la OMS en 2010, se asegura que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo. La inactividad física aumenta en muchos países y ello influye en el aumento de las enfermedades no trasmisibles y en la salud general de la población.

Recomendaciones sobre actividad física
Realizar actividad física a diario.
En adultos, realizar al menos 30 min de actividad regular de intensidad moderada (aeróbica) al menos 5 días a la semana (o 75 min de actividad vigorosa semanal).
Para menores y adolescentes, la recomendación es de 60 min al día.
Se recomienda que las personas se mantengan suficientemente activas durante toda la vida.

Menores (5-17 años).
La actividad física debe estar basada en juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias:
• Acumular un mínimo de 60 min diarios de actividad física moderada o vigorosa. La actividad física por un tiempo superior a 60 min diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica.
• Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas de fuerza o fortalecimiento óseo y muscular.

Adultos (18-64 años).
La actividad física realizada en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (trabajo y tareas domésticas), juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias:
• Realizar al menos 30 min de actividad física regular de intensidad moderada con una frecuencia casi diaria, hasta acumular un mínimo de 150 min semanales, o bien 75 min de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
• Si no se pueden realizar la anterior recomendación en una sola sesión, se puede comenzar por realizar bloques de al menos 10 min de duración, hasta alcanzar los 30 min diarios.
• Para obtener mayores beneficios para la salud, aumentar hasta 300 min por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 min semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente de ambas.
• Dos veces o más por semana, realizar actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

Mayores (65 años en adelante).
La actividad física consiste en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (cuando la persona todavía desempeña actividad laboral), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.
• Dedicar 150 min semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 min, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
• La actividad se practicará en una sola sesión, o acumulando bloques de 10 min, como mínimo.
• Para obtener mayores beneficios para la salud, aumentar hasta 300 min semanales la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien acumular 150 min semanales de actividad física aeróbica vigorosa, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
• Los adultos de este grupo de edades con movilidad reducida deberían realizar actividades físicas para mejorar su equilibrio prevenir las caídas, tres días o más a la semana.
• Convendría realizar actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.
• Cuando los adultos de mayor edad no puedan realizar la actividad física recomendada debido a su estado de salud, se mantendrán físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado

El ejercicio físico ayuda a mantener el adecuado grado de actividad funcional para la mayoría de las funciones orgánicas. De manera directa y específica, el ejercicio físico mantiene y mejora la función muscular esquelética, osteoarticular, cardiocirculatoria, respiratoria, endocrinometabólica, inmunológica y psiconeurológica.
De manera indirecta, la práctica de ejercicio tiene efectos beneficiosos en la mayoría, si no en todas, las funciones orgánicas, contribuyendo a mantener su funcionalidad e incluso a mejorarla.

Todo programa para la prescripción de ejercicio físico se basa en actividades orientadas a:

• Ejercicios de tipo aeróbico. Ejercicios que implican grandes grupos musculares. Caminar, correr, montar en bicicleta, bailar, nadar, aerobic, remo, baloncesto, o cualquier otro deporte que se lleve a cabo durante al menos 30 min, a intensidad moderada.

• Ejercicios de fortalecimiento muscular. Donde participen los grandes grupos musculares del tren superior, inferior y tronco. Pueden ser ejercicios de auto-cargas, carga ligera (mancuernas o pesas de fabricación casera, tales como botellas de agua), ejercicios con bandas elásticas, ejercicios en máquinas de musculación, subir y bajar escaleras, transporte de objetos, jardinería o ciertas tareas del hogar siempre que se lleven a cabo de forma ergonómica, etc.

• Ejercicios de flexibilidad. Estiramientos estáticos y dinámicos.

Los Cuestionarios Internacionales de Actividad Física (IPAQ, por sus siglas en inglés) comprenden un grupo de 4 cuestionarios. Se pueden utilizar en adultos con edades comprendidas entre 15-69 años. Hay dos versiones del cuestionario:
4 preguntas generales, adecuado para su uso en sistemas de vigilancia nacionales
5 objetivos de actividad evaluados independientemente proporcionan información más detallada, a menudo necesaria en el trabajo de investigación.
Mediciones objetivas: sensores de movimiento (podómetros, acelerómetros). Tanto podómetros como acelerómetros registran la cantidad de movimiento realizado, pero de diferente manera. Los podómetros registran el número de pasos dados, e indirectamente puede servir para medir distancia, velocidad y cadencia del caminar. El acelerómetro mide la frecuencia y la magnitud de las aceleraciones y desaceleraciones del movimiento corporal, estimando el gasto energético total en función de la edad, el género, la talla y el peso del individuo.


¿Cuándo no realizar ejercicio físico?

Contraindicación absoluta:
Aparato locomotor Inflamaciones con calor, rubor e impotencia funcional.
Traumatismos recientes (con o sin hematoma).
Enfermedades neurológicas Estado agudo de la enfermedad (ACV, focalidad neurológica, estupor, etc.).
Enfermedades cardiovasculares Angina inestable, insuficiencia cardiaca congestiva, IAM en fase 1.
Miocarditis, estenosis aórtica severa, aneurisma ventricular o aórtico
Tromboflebitis aguda.

Contraindicación relativa:
Hipertensión no controlada o respuesta inadecuada al ejercicio (TA > 180 TAS >105 TAD).
Alteraciones del ritmo cardiaco, o soplo sin filiar (absolutas: extrasístoles ventriculares por el ejercicio y bloqueo AV de 2º y 3er grado).
Enfermedades respiratorias con agudización por sobreinfección, hemoptisis, tuberculosis activa.
Fracturas costales, broncoespasmo.
Enfermedades metabólicas, alteraciones en el nivel de glucemia (glucemia >300 mg), retinopatía diabética proliferativa.
Hipertiroidismo con manifestaciones clínicas (taquicardia, arritmia).

Los profesionales de salud debemos de adquirir conocimientos para poder prescribir un programa de ejercicio físico adecuado a cada paciente. Estableciendo la frecuencia (5 sesiones/semana), la duración, y la intensidad (acorde con el estado físico y el tiempo disponible del paciente).

Definir qué tipo de ejercicio es el más adecuado: de resistencia cardiorrespiratoria, de fuerza/resistencia muscular o de flexibilidad, o una combinación de varios, teniendo en cuenta las preferencias del paciente y la accesibilidad.

Establecer objetivos realistas y progresivos, determinando la velocidad de progresión.

Tener en cuenta aspectos como el horario de realización de la actividad física, el calzado y el equipamiento más adecuado.

Cada sesión de ejercicio físico debe seguir este patrón:
a) Calentamiento. Es la preparación del organismo para el trabajo que se va a realizar, pasando gradualmente del reposo a la actividad. Sirve para eliminar la rigidez muscular del reposo, para ayudar a evitar lesiones musculoesquéleticas, para incrementar progresivamente el esfuerzo del corazón y pulmones, incrementar el flujo sanguíneo a los músculos. Debe durar entre 5 y 10 min. Puede consistir en caminar o correr suavemente primero y realizar ejercicios ligeros de movilidad articular y estiramientos. El calentamiento debe ser progresivo, de menor a mayor intensidad y mucho más cuidadoso a medida que avanza la edad.

b) Parte principal de la sesión. Es la fase de esfuerzo, y constituye la sesión propiamente dicha. Se realizará el tipo de ejercicio elegido, a la intensidad y duración prescritas. No es necesario trabajar todas las cualidades en una misma sesión.

c) Vuelta a la calma. Es la parte final de la sesión. Es un periodo de reducción progresiva del ejercicio. Puede consistir en mantener el mismo tipo de actividad, pero atenuando progresivamente su intensidad, hasta su final en un tiempo de 5 a 10 min, o bien ejercicios de relajación y/o estiramientos.


ESTRÉS


Organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no dudan en señalar al estrés como la epidemia del siglo XXI. La Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound) cuantificó el estrés como la segunda causa de los problemas de salud relacionados con el trabajo.
Diversos estudios consideran que más de la mitad de las bajas laborales están provocadas por causas relacionadas con el estrés
El término estrés proviene de un concepto físico y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto para deformarlo o romperlo. Fue introducido por primera vez en el ámbito de la salud en 1956 por Selye, que lo definió como la respuesta general del organismo ante cualquier estímulo estresor o situación estresante; no hacía referencia al estímulo, sino a la respuesta a éste. El estrés es un desequilibrio entre las demandas del ambiente y la capacidad de respuesta de una persona bajo condiciones en las que el fracaso ante esta demanda tiene consecuencias importantes
El estrés puede ser definido como un proceso en el que las demandas ambientales comprometen o superan la capacidad adaptativa del organismo, dando lugar a cambios biológicos y psicológicos que pueden hacer que la persona enferme.
El estrés se convierte en un problema cuando surge sin haber retos ni situaciones excepcionales, cuando dura mucho tiempo después de que la situación estresante ha pasado, si aparece ante situaciones que aún no han ocurrido o si no es suficiente para afrontar los retos de la vida. Este estrés ya no nos ayuda a vivir mejor, sino que nos perjudica.

Descargar adecuadamente la tensión física es importante para manejar el estrés. Para ello podríamos hacer diferentes cosas:
Aprender a utilizar alguna técnica de relajación
Masajes dados por nosotros mismos
Aliviar la tensión muscular
Respirar

Hacer 20 minutos de relajación profunda cada día es muy útil para disminuir el estrés.
Para manejar el estrés es importante mejorar alguna parte de las situaciones difíciles que nos ocurren.

El concepto de “afrontamiento”, definido por Lazarus y Folkman en 1986 como los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes, desarrollados para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.

Teoría del autocuidado
El conjunto de acciones intencionadas que realiza o realizaría la persona para controlar los factores internos o externos, que pueden comprometer su vida y desarrollo posterior. El autocuidado, por tanto, es una conducta que realiza o debería realizar la persona para sí misma
Manejar el estrés.
• Practique ejercicio con regularidad
• Convierta la relajación en una parte regular de su vida.
• Rutinas de descompresión.
• Tómese tiempo para jugar y recrearse
• Desarrolle un buen sentido del humor
• Estructure un fuerte sistema de apoyo emocional.
• Desarrolle una potente fuente de apoyo espiritual
• Disminuir el consumo de cafeína.
• Reducir el contacto con personas negativas.
• Recompensarse cuando tenga éxito, aunque sea pequeño.
• Convertir las experiencias negativas en valiosas experiencias de aprendizaje para determinar qué podrá hacer de manera diferente la próxima vez.
• Aumente su capacidad para aceptar la incertidumbre.
• Separe el pasado del presente.

Teoría de la Autoeficacia
Desarrollar una visión más realista del mundo y de su lugar en él.
Desarrolle una apreciación de su propio valor.
Acepte que no es responsable de las reacciones emocionales de los demás.
Buscar hechos más que opiniones.
Eliminar el pensamiento distorsionado
Aceptar sus debilidades y errores
Utilice su imaginación
Absténgase de compararse con los demás
En la medida de lo posible limite el número de compromisos que contrae


¿Cómo puede contribuir la tecnología?
Instituto Americano del Estrés (American Institute of Stress). Organización para servir como centro de intercambio de información sobre todos los temas relacionados con el estrés. Hay un blog e información con respecto a investigaciones actuales sobre el estrés,

Breathe2Relax. Aplicación para el manejo del estrés que ofrece información detallada sobre los efectos del estrés en el cuerpo.

Calm. Aplicación de “meditación con atención plena” que ofrece sesiones de meditación guiadas de diversas duraciones.

CareZone. Aplicación ayuda a los pacientes a recordar sus tratamientos, organizar notas en cuanto a su atención, resumir los protocolos de administración de medicamentos y crear recordatorios de las horas de toma de medicamentos y consultas médicas.

Create To Heal. Se concentra en la creatividad y el alivio del estrés como un complemento del tratamiento estándar.

Smiling Mind. Programa desarrollado por psicólogos y educadores para ayudar a las personas a lograr el equilibrio en la vida y hacer que la meditación de atención plena sea accesible para todos.

Referencias bibliográficas:
Abordaje del Sedentarismo, recomendaciones de la Federación Argentina de Cardiología
2015. Publicado por Dr. Alejandro Gómez Monroy Cardioactivo, 17 febrero, 2015
Moadel, A. Manejo del estrés. Efectos del estrés y cómo sobrellevarlos. Leukemia and Lymphoma Society. Estados Unidos. 2018.
T.M. García. El abordaje del tabaquismo en atención primaria y especializada, una oportunidad real y una necesidad de salud pública. Atención Primaria de la Salud. España. 2002
Veiga, S. Abordaje del tabaquismo: intervención mínima y herramientas psicológicas. Trastornos Adictivos. España. 2004
Toquero, F. Guía de Buena Práctica Clínica en Abordaje del tabaquismo. International Marketink. Ministerio de Salud. España. 2018.
Prevención, diagnóstico y tratamiento del consumo de tabaco y humo ajeno, en el primer nivel de atención, México: Secretaría de Salud; 2012.
Alcohol y atención primaria de la salud: informaciones clínicas básicas para la identificación y el manejo de riesgos y problemas. Washington, OPS, 2008.
Prevención, detección y consejería en adicciones para adolescentes y adultos en el primer nivel de atención. México: Secretaría de Salud. 2015.
Manejo del síndrome de abstinencia alcohólica en el adulto en el primer nivel de atención, México: Secretaría de Salud; 2008
García, R. Abordaje del consumo de riesgo de alcohol desde atención primaria. Atención Primaria, 2012.


domingo, 28 de junio de 2020

HÁBITOS SALUDABLES Y AUTOCUIDADO


HÁBITOS SALUDABLES Y AUTOCUIDADO


Llamamos hábitos saludables a todas aquellas conductas que tenemos asumidas como propias en nuestra vida cotidiana y que inciden positivamente en nuestro bienestar físico, mental y social.

Los hábitos de vida saludable se relacionan con la noción de bienestar, son actitudes y patrones de conducta relacionados con la salud, que inciden positivamente en el bienestar físico, mental y social de la persona que los adquiere. A su vez, se ha sostenido que estas actitudes y patrones de conducta reciben una fuerte influencia del entorno familiar y las escuelas.

La Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, considera los estilos de vida saludables como componentes importantes de intervención para promover la salud.
Los estilos de vida saludable son una estrategia global, que hace parte de una tendencia moderna de salud, básicamente enmarcada dentro de la prevención de enfermedades y promoción de la salud y son determinados de la presencia de factores de riesgo y/o de factores protectores para el bienestar por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino también de acciones de naturaleza social. Los estilos de vida han sido considerados como factores determinantes y condicionantes del estado de salud de un individuo.

En el estilo de vida de las personas se presentan dos tipos de prácticas: positivas o favorecedoras de la salud y las negativas o de riesgo.
Factores protectores: Aspectos internos o externos a la persona, que posibilitan conservar e incrementar los niveles de salud.
Factores de riesgo: Fenómenos de naturaleza física, química, orgánica, psicológica o social que involucra la capacidad potencial de provocar daño.

Como respuesta a estos factores protectores, las personas desarrollan prácticas protectoras o favorecedoras de la salud entre ellas están el cultivo de un arte, la práctica de un deporte, el desarrollo de un pasatiempo, la adopción de una dieta saludable, correspondiendo a la promoción de la salud.
Frente a los factores de riesgo la gente adopta prácticas de prevención como medidas para evitar enfermarse, por ejemplo, saneamiento ambiental, higiene, vacunación, autoexamen de testículo.


Hábitos

Los hábitos corresponden a respuestas contextuales que suponen en las personas la repetición de comportamientos o acciones en la vida diaria, son disposiciones originadas en acciones pasadas, activadas de manera automática por señales del entorno, pues se han repetido de forma reiterada y consistentemente en la actuación de los sujetos, haciendo menos accesible el surgimiento de nuevas acciones en situaciones similares.


Autocuidado

Es algo más que un acto y una actitud, es existencialmente a priori a toda posición y conducta que se halla siempre en la persona, significa que el cuidado se encuentra en la raíz primera del ser humano, antes de que este actúe, y todo cuanto haga irá siempre acompañado de cuidado e impregnado de cuidado.
Su significado reconoce que el cuidado es un modo de ser esencial, es una dimensión frontal, originaria, ontológica, imposible de desvirtuar, con esto, el autocuidado ubica el cuidado referenciado a sí mismo, teniendo en cuenta que la responsabilidad de proporcionarse una vida saludable se centra en cada persona a partir de su formación durante toda la vida.

Para implementar el autocuidado, es considerado asumir las siguientes premisas:
  • Es un acto de vida que permite a cada uno convertirse en sujeto de sus propias acciones. Por tanto, es un proceso voluntario de la persona para consigo misma.
  • Implica una responsabilidad individual y una filosofía de vida ligada a las experiencias en la vida cotidiana
  • Se apoya en un sistema formal como es el de salud e informal, con el apoyo social.
  • Tiene un carácter social, puesto que implica cierto grado de conocimiento y elaboración de un saber y da lugar a interrelaciones.
  • Siempre se desarrollan con la certeza de que mejorarán su nivel de salud.

Cualquier cosa que una persona pueda aprender, conduce a cambios en uno de los tres campos siguientes del comportamiento: cognitivo, afectivo y psicomotor. Todo aprendizaje equivale a obtener el desarrollo de una forma de comportamiento, bien sea porque surjan o cambien los comportamientos, los afectos o las destrezas psicomotoras en la persona.

El autocuidado es una función inherente al ser humano e indispensable para la vida de todos los seres vivos con quienes interactúa; resulta del crecimiento de la persona en el diario vivir, en cada experiencia como cuidador de sí mismo y de quienes hacen parte de su entorno. Debido a su gran potencial para influir de manera positiva sobre la forma de vivir de las personas, el autocuidado se constituye en una estrategia importante para la protección de la salud y la prevención de la enfermedad.
Para que haya autocuidado se requiere cierto grado de desarrollo personal, mediado por un permanente fortalecimiento del autoconcepto, el autocontrol, la autoestima, la autoaceptación, y la resiliencia.


Alimentación

La Nutrición es la ciencia que se encarga de darnos los conocimientos necesarios para alimentarnos de forma correcta y que no se produzcan deficiencias ni a corto ni a largo plazo. Es un proceso biológico mediante el cual el organismo asimila los alimentos y los líquidos necesarios para el funcionamiento, mantenimiento y el crecimiento de sus funciones vitales.
La alimentación saludable constituye uno de los principales factores de promoción y mantenimiento de una buena salud durante toda la vida. La dieta inadecuada es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de hipertensión, hiperglucemia, dislipidemia, sobrepeso u obesidad, y de las principales enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetes mellitus.

Se ha planteado que para lograr mantener un adecuado estado nutricional de los individuos y de la comunidad, es necesaria la interrelación de una serie de factores como son: la disponibilidad de alimentos, el acceso a ellos y su consumo. Este proceso o fenómeno es conocido como seguridad alimentaria, y tiene por objeto proporcionar al organismo las sustancias nutritivas necesarias para la vida, lo que significa que la salud dependerá, de los alimentos que se ingieran.

El fenómeno alimentario se continúa con el nutricional, el cual es considerado un conjunto de procesos involuntarios e inconscientes que comprenden la digestión, absorción, translocación, distribución y la utilización ulterior de las categorías nutrimentales contenidas en los alimentos.
Cuatro principios prácticos para una alimentación saludable
  1. Aumentar el consumo diario de frutas y verduras, por lo menos a dos raciones en cada comida; dando preferencia a vegetales de hojas verdes, y a las frutas y verduras de color amarillo o anaranjado.
  2. Complementar la dieta con cereales, leguminosas y sus derivados.
  3. Consumir sólo una ración, de preferencia pequeña, de algún producto de origen animal en cada comida.
  4. Consumir en escasa cantidad grasas y azúcares, lo menos posible los productos refinados y sus derivados como los productos “chatarra


Actividad física

El ejercicio físico contribuye a disminuir los efectos del envejecimiento y proporcionar beneficios en diferentes funciones. No existen límites de edad para los beneficios del ejercicio, y entre esos se pueden mencionar el incremento del tono y la masa muscular, y por tanto la fuerza; la mejoría de las condiciones hemodinámicas y de la mecánica ventilatoria y su eficiencia, la disminución de la tensión arterial, la prevención de la arteriosclerosis, la hiperlipidemia y la osteoporosis; la ayuda en el control de la diabetes, así como la mejoría en la flexibilidad, el equilibrio y la movilidad articular.

En el aspecto socio psicológico, el ejercicio mejora el estado de ánimo, disminuye la depresión y la ansiedad, eleva el vigor, eleva la autoestima y la imagen corporal, ofrece oportunidades de distracción e interacción social, y ayuda a mejorar el enfrentamiento al estrés de la vida cotidiana, permite mantener la independencia personal y conduce a una reducción de las demandas de servicios médicos crónicos o agudos.

Una persona activa es aquella que logra alcanzar los minutos de actividad física que establecen las recomendaciones para cada edad, es decir 60 minutos diarios para los niños y adolescentes y 150 minutos a la semana para los mayores de 18 años.
Existe inactividad física cuando una persona no alcanza las recomendaciones mínimas actuales de actividad física para la salud de la OMS: es decir, cuando un individuo adulto practica menos de 150 minutos a la semana de actividad física aeróbica moderada, o cuando una persona de 5 a 17 años no alcanza a completar una hora de actividad física moderada a intensa por día.

La actividad física puede ser:
  • No estructurada.
  • Estructurada.

Los beneficios de realizar actividad física son:
  • Mejora la salud ósea, aumenta la densidad y función de los huesos. Mejora el estado muscular, disminuye las caídas (y por ende las fracturas óseas), mejora el impacto a nivel metabólico.
  • Contribuye en la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, infarto o ataque cerebrovascular), distintos tipos de cáncer (colon, mama, endometrio, esófago adenocarcinoma, hígado, cardias, riñón y leucemia mieloide crónica y enfermedades metabólicas (diabetes, colesterol alto).
  • Es fundamental para el equilibrio metabólico (glicemia, colesterol, hormonas tiroideas) y colabora en el control de peso, favoreciendo la disminución de la grasa corporal.
  • Tiene un importante impacto en la salud mental: mejora la autoestima, disminuye el estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Mejora funciones cognitivas como concentración, memoria y atención. Mejora el rendimiento escolar y laboral.
  • Mejora la destreza motriz y las habilidades de nuestros movimientos cotidianos.
  • Mejora la digestión y la regularidad del tránsito intestinal.
  • Ayuda a mantener, mejorar la fuerza y la resistencia muscular, incrementando la aptitud física.
  • Ayuda a mejorar y conciliar el sueño.
  • Mejora la imagen personal y permite compartir la actividad con otras personas.
  • Favorece el establecimiento de vínculos y las relaciones sociales.
  • Contribuye a un envejecimiento saludable




Recreación

Se puede conceptualizar como el conjunto de actividades agradables que producen gozo, realizadas durante el tiempo libre y que promueven el desarrollo integral de las personas
La recreación tiene como objetivo promover el desarrollo integral de las personas, por medio de los beneficios tanto a nivel personal como social.
Los beneficios personales que se perciben de las actividades recreativas son a nivel físico, sociopsicológico, cognitivo y espiritual, mientras que, en la sociedad, los beneficios se obtienen para la familia, los diversos grupos sociales, económicos y ambientales

La recreación sana implica un aprendizaje desde el disfrute, que contribuye a la formación y desarrollo integral de la persona desde diversas dimensiones cognitiva, física, espiritual, cultural y social y que excluye comportamientos de riesgo que dañan al ser humano, la sociedad o el medio ambiente. Implica, además libertad, espontaneidad, diversión, goce y relajación de las tensiones cotidianas, pero con una perspectiva saludable.
Recreación sana es simplemente diversión, pues todo aquello que atente contra nuestra salud deja de ser recreación para convertirse en insatisfacción.


Descanso

El cerebro se mantiene activo durante el sueño. Varias actividades vitales que ocurren durante el sueño ayudan a mantener un buen estado de salud y permiten que el cuerpo funcione de manera óptima. Por otro lado, no dormir lo suficiente puede ser peligroso para su salud mental y física.
La cantidad de horas de sueño necesarias varía según la persona y cambia a lo largo del ciclo de vida. La mayoría de los adultos, incluyendo los de edad avanzada, necesitan entre 7 y 8 horas de sueño cada noche. Los niños tienen diferentes necesidades de sueño según la edad.
El sueño también afecta el estado de ánimo, la falta de sueño puede provocar irritabilidad y esto afectará el comportamiento y las dificultades en las relaciones, especialmente en los niños y adolescentes.
Una mala calidad de sueño de manera constante aumenta el riesgo de tener presión arterial alta, enfermedad cardíaca y otras condiciones médicas.

Higiene del sueño
  • No tomar sustancias excitantes como café, té, alcohol, tabaco, etc., especialmente durante la tarde o al final del día.
  • Tomar una cena ligera y esperar una o dos horas para acostarse. No irse a la cama con sensación de hambre.
  • Realizar ejercicio físico, pero evitar hacerlo a última hora del día, ya que activa el organismo.
  • Evitar siestas prolongadas (no más de 20-30 minutos)
  • Si se está tomando medicación hay que tener en cuenta que algunos medicamentos pueden producir insomnio.
  • Mantener horarios de sueño regulares, acostándose y levantándose siempre a la misma hora.
  • Si no se consigue conciliar el sueño en unos 15 minutos salir de la cama y relajarse en otro lugar para volver a la cama cuando aparezca el sueño.
  • Evitar la exposición a luz brillante a última hora de la tarde y por la noche si existen problemas para conciliar el sueño.
  • No realizar en la cama tareas que impliquen actividad mental (leer, ver tv, usar ordenador)
  • Es imprescindible mantener un ambiente adecuado que favorezca y ayude a mantener el sueño, procurar tener una temperatura adecuada, evitar ruidos, usar colores relajantes, una cama confortable
  • Realizar un ritual antes de acostarse que incluya conductas relajantes como escuchar música tranquila, lavarse los dientes, una ducha templada, etc.




Armonía

La salud emocional es el manejo responsable de los sentimientos, pensamientos y comportamientos; reconociéndolos, dándoles un nombre, aceptándolos, integrándolos y aprovechando la energía vital que generan para que estén al servicio de los valores. Las personas emocionalmente sanas controlan sus sentimientos de manera asertiva y se sienten bien acerca de si mismo, tienen buenas relaciones personales y han aprendido maneras para hacerle frente al estrés y a los problemas de la vida cotidiana.




Referencias Bibliográficas

  • Velázquez, S. Programa Institucional Actividades de Educación para una vida saludable. Sistema de Universidad Virtual. 2017. Disponible en: https://www.uaeh.edu.mx/docencia/VI_Lectura/licenciatura/documentos/LECT103.pdf
  • Torres, J. Hábitos de vida saludable como indicador de desarrollo personal y social: discursos y prácticas en escuelas. Calidad en la educación, no. 50, julio 2019.
  • Escobar, M. El Autocuidado: un compromiso de la formación integral en educación superior. Hacia la Promoción de la Salud, Volumen 16, No.2, 2011.
  • Sillas, D. Autocuidado, Elemento Esencial en la Práctica de Enfermería. Desarrollo Cientif Enferm. Vol. 19 N° 2 marzo, 2011
  • Tobón, O. El autocuidado una habilidad para vivir. Departamento de Salud Pública, Universidad de Caldas, Colombia. 2015.
  • Mariño, A. Alimentación saludable. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. La Habana, Cuba. 2017.
  • Subsecretaría de Prevención y Control de enfermedades. Guía de Alimentación Saludable. Programa de Salud del Adulto y Anciano. 2010.
  • Ministerio de Salud. Guía de actividad física. Secretaría Nacional del Deporte. Uruguay. 2018
  • Sueño Saludable. National Heart, Lung, and Blood Institute. NIH Publicación No. 13-7426S. 2013